ENGAÑADOS

EN EL INVERNADERO

TERCERA EDICIÓN

Contra las soluciones falsas al cambio climático

Soluciones Reales Para La Justicia Climática

Las causas raíz del cambio climático son complejas e interseccionales: a saber, la extracción de recursos a un ritmo que excede los límites naturales de los sistemas terrestres por parte de economías coloniales que producen grandes ganancias para pocos al costo de muchos. Es necesario elaborar soluciones reales que enfrenten los fundamentos sistémicos de raíz, y es necesario también demostrar su eficacia a través de una práctica ética. Para un futuro de justicia climática, tenemos que ir más allá de los objetivos de reducción de carbono (ya se trate de partes por millón o porcentajes de emisiones), pues dichos objetivos no hacen más que reforzar el paradigma reduccionista del carbono que ha surgido del discurso científico eurocéntrico y de los marcos orientados al mercado que impiden que se aborden las causas raíz del cambio climático.

Abordar las causas raíz implica trabajar con la diversidad de las necesidades locales y los recursos disponibles en lugar de buscar soluciones centralizadas que sean iguales para todo el mundo. Analizar las causas raíz nos permite comprender que la reducción del carbono debe ir acompañada de otras iniciativas para eliminar la contaminación tóxica, la destrucción de la biodiversidad y las culturas, el robo y la colonización de las tierras, la militarización y los gobiernos autoritarios, la pobreza y la violencia racial y la de género. Afrontar las causas raíz nos exige primero ir a una escala profunda para priorizar las iniciativas elaboradas y lideradas de manera local y luego pasar a una escala más amplia que fomente redes translocales de liberación conjunta, antes de que podamos considerar pasar a una escala más alta de manera verdaderamente democrática y eficaz.

Las soluciones reales para el cambio climático deben:

Seguir prácticas éticas;

  • orientarse por el Conocimiento Tradicional Indígena, la experiencia local y la ciencia que actúa en pos del interés público;
  • situarse desde una perspectiva holística a la hora de afrontar todos los problemas donde se entrelace lo social y lo ecológico;
  • reemplazar las economías basadas en la codicia por economías que sirvan a las necesidades ecológicas y humanas;
  • promover la democracia de manera profunda, directa y participativa, enraizada en la autodeterminación local, y
  • centrarse en el liderazgo y las necesidades de quienes han sido más perjudicados tanto históricamente como en la actualidad.

1. Las soluciones reales deben seguir prácticas éticas.

Las soluciones reales deben regirse por principios como la justicia ambiental (JA), [1] la transición justa,[2] la organización democrática y la democracia energética,[3,4] cuyos principios han sido articulados y examinados por movimientos ambientales de base en todo el mundo. Al proporcionar pautas interseccionales para un cambio transformador, estos principios nos ayudan a determinar caminos “justos” hacia la “descarbonización de la energía” y la reducción de otras formas de daño ambiental que han cargado de manera desproporcionada sobre sus espaldas las comunidades históricamente oprimidas. Estos principios ayudan a diseñar estrategias y soluciones climáticas libres de las barreras impuestas por la cultura de la supremacía blanca, el pensamiento reduccionista y las ideologías neoliberales que nos están llevando a la ruina. Además de los principios de estos movimientos, las soluciones climáticas realistas se deben adherir al principio de precaución,[5] antes de hacer ensayos y aplicaciones en el campo. Mientras los lobistas de las corporaciones critican a menudo el enfoque preventivo como una “traba para el progreso”, esta pauta con fundamento científico debería aplicarse en todas las nuevas innovaciones, tecnologías y prácticas que no estén basadas en el Conocimiento Tradicional Indígena y la experiencia ecológica local.

Ejemplos:

Un valor central común a todo el conjunto de principios es el que afirma “nada sobre nosotros sin nosotros”, es decir, que deben tenerse en cuenta las voces, las necesidades y el liderazgo de los que han sido afectados de manera más grave y directa.[6] Los principios de Investigación-Acción Participativa (IAP) han sido desarrollados por movimientos de base junto con aliados académicos de todo el mundo[7] con un conjunto de pautas que orientan la investigación y el estudio de soluciones localmente apropiadas que se centran en las voces de los perjudicados.

Uno de los primeros ejemplos de los IAP fue la creación de los espacios de formación Barefoot Colleges, nacidos al calor del combate contra la dominación colonial británica en el sudeste asiático, con la convicción de que los más oprimidos históricamente necesitaban el respaldo de instituciones educativas y de investigación que estuvieran en sintonía con sus modos de conocimiento tradicionales e hicieran énfasis en sus derechos de autodeterminación colectiva. Luego de cincuenta años de experimentación en la India, el modelo de estas instituciones se difundió en más de 1300 aldeas de más de 17 países en Asia, África y Latinoamérica.[8]

Estos principios ayudan a diseñar estrategias y soluciones climáticas libres de las barreras impuestas por la cultura de la supremacía blanca, el pensamiento reduccionista y las ideologías neoliberales que nos están llevando a la ruina.

2. Las soluciones reales para el cambio climático deben orientarse según el Conocimiento Tradicional Indígena, la experiencia local y la ciencia que actúe en pos del interés público.

Para poder observar el futuro y saber cuáles son las soluciones más benéficas, menos perjudiciales, duraderas y equitativas, tenemos que confiar en las memorias vivientes más ancestrales de la humanidad y en sus conocimientos históricos sobre las maneras de vivir en armonía, equilibrio y reciprocidad con la Tierra y todas sus criaturas. El Conocimiento Tradicional Indígena local, su sabiduría y sus valores, nos proporcionan el punto de vista más lúcido para afrontar las tormentas, las inundaciones, los incendios, las sequías y las enfermedades que se dirigen hacia nosotros.[9] Puesto que en muchas partes del mundo el dominio colonial ha intentado exterminar a los pueblos indígenas junto con sus sistemas de conocimiento, en ocasiones tal vez sea necesario que observemos las culturas migrantes y de asentamiento, que han cultivado prácticas de subsistencia ancladas en la ecología local, para aprender de estas prácticas y elaborar economías regenerativas vivientes destinadas a sanar, restaurar y revitalizar nuestros vínculos con todas las formas de vida. Además de la sabiduría situada de los pueblos indígenas y otras culturas, las soluciones reales deben estar orientadas por investigaciones e iniciativas científicas que velen por el interés público, es decir, por investigaciones científicas que estén bajo una fuerte supervisión pública y estén financiadas públicamente, y no bajo la influencia de los dólares de las corporaciones. Por último, para alinearse con una transición justa, todos los Estados coloniales deben buscar la aprobación del liderazgo, elgobierno territorial y la sabiduría de los pueblos indígenas en todas las estrategias climáticas. Y cuando se aplique el consentimiento libre, previo, e informado (CLPI) como marco para dicha aprobación, todos los protocolos y procesos del CLPI deben ser determinados por los líderes de cada nación indígena

Ejemplos:

Para los pueblos indígenas y los agricultores campesinos, la agroecología y la soberanía alimentaria son estrategias clave para reducir las emisiones y alcanzar la justicia social.[10] La soberanía alimentaria indígena es un marco holístico que busca más allá del daño causado por la agricultura industrial, produccionista y mercantilizada, así como de las limitaciones de la agricultura colonial y de asentamiento, a fin de respaldar las prácticas regenerativas de pesca, caza, cosecha y cultivo basadas en el Conocimiento Tradicional Indígena con el fin de dar respuesta a las necesidades alimentarias, medicinales y culturales esenciales, y al mismo tiempo proteger y restablecer los ecosistemas que proveen todos estos recursos.[11]

Desde revertir la desertificación provocada por los humanos en todo el mundo[12] hasta restaurar los ecosistemas acuáticos y los hábitats de la vida silvestre, las prácticas indígenas de uso de la tierra son fundamentales para restablecer el equilibrio entre el carbono atmosférico y el carbono biótico.[13,14,15] Y mientras las agencias internacionales de respuesta ante desastres siguen fracasando en sus intentos para abordar la creciente escala e intensidad del caos climático, hay un reconocimiento cada vez mayor de la necesidad de recurrir al Conocimiento Tradicional Indígena para combatir de manera eficaz los incendios, las inundaciones y las sequías.[16]

3. Las soluciones reales deben situarse desde una perspectiva holística a la hora de afrontar todos los problemas donde se entrelace lo social y lo ecológico.

Todas las iniciativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero deben acompañarse de estrategias para reducir los contaminantes tóxicos asociados, los residuos y la destrucción de la biodiversidad, así como la contaminación y la pobreza que cargan de manera desproporcionada las comunidades negras, marrones, indígenas, migrantes y pobres de todo el mundo. Las soluciones reales deben orientarse por nuestras relaciones recíprocas con todas las formas de vida, deben aspirar a la reparación de los ecosistemas y las especies que han sido afectadas por la economía extractiva mundial, y deben restablecer la salud de todas las especies de cuyo bienestar depende el nuestro.

La crisis climática no puede afrontarse sin evaluar las iniciativas de “descarbonización” a partir de su capacidad de desintoxicar, desmercantilizar, desgentrificar, desmilitarizar, descentralizar, descolonizar y democratizar nuestras economías. Este enfoque integrado garantiza que la reducción del daño en cualquier aspecto de un proceso determinado no termine exacerbando los perjuicios de otro. Como tales, las soluciones reales deben examinar desde una perspectiva holística los ciclos vitales del carbono en el contexto más amplio donde todos los daños están vinculados entre sí; por ejemplo, la proliferación del plástico en nuestros océanos, el agotamiento de los nutrientes del suelo y la alta tasa de mortalidad a causa del COVID-19 en las comunidades de JA debido a la carga desproporcionada de contaminación industrial sobre ellas.

Ejemplos:

Cero desperdicio: En la naturaleza no existe la basura, de ahí las iniciativas para crear sistemas de cero desperdicio para reducir, reutilizar, reciclar y compostar la basura de nuestras ciudades y pueblos a fin de disminuir la huella humana en una variedad de formas: desde la reducción significativa de la contaminación tóxica y climática hasta la relocalización de la economía de materiales, junto con la creación de millones de nuevos puestos de trabajo y de caminos hacia la transición justa para las comunidades más pobres.[17] Las estrategias de cero desperdicio, que evitan quemar o enterrar los desechos, son una de las maneras más asequibles para que las ciudades y las comunidades puedan realizar una transición hacia economías locales que sean controladas por la comunidad.[18]

Transporte público: La fuente mundial de emisiones de gases de efecto invernadero que crece con más velocidad es el sector de transporte, y más del 72% de estas emisiones provienen de los viajes por carreteras.[19] Al relocalizar el transporte y reasignar los subsidios destinados a combustibles fósiles a iniciativas que sirvan a las necesidades humanas esenciales de vivienda y cuidado de salud, pueden crearse muchos más empleos con mucha menos contaminación de la que se produce en el actual statu quo. Los ejemplos soluciones innovadoras para el transporte incluyen el diseño de ciudades para caminar,[20] como el distrito de Vauban en Friburgo, Alemania,[21] y la organización de campañas comunitarias, como la del Sindicato de Pasajeros de Autobuses de Los Ángeles, el Centro de Estrategia y otros aliados, que impulsaron la modificación de la Autoridad de Transporte Metropolitano de Los Ángeles (MTA por sus siglas en inglés) hacia metas interseccionales de transporte, con consignas como: Transporte público gratuito, Basta de policías en los trenes y autobuses de la MTA, Basta de ataques de la MTA contra pasajeros negros, Basta de policías en las escuelas de LAUSD, y Basta de automóviles en Los Ángeles.[22]

Para desviar los cientos de miles de millones en subsidios que actualmente se destinan al sector del gas y el petróleo, tenemos que considerar también los billones de dólares que se destinan a la industria bélica. Si bien hay pocos ejemplos de iniciativas para desmilitarizar la economía extractiva mundial, las campañas como About Face: Veteranos contra la Guerra, reconocen que readaptar a cientos de miles de jóvenes que dedican su vida al servicio de las corporaciones de combustibles fósiles para que presten sus servicios a las necesidades humanitarias ayudaría tanto a salvar vidas como a reducir las cantidades masivas de carbono en la atmósfera.[23]

4. Las soluciones reales deben reemplazar las economías basadas en la codicia por economías que sirvan a las necesidades ecológicas y humanas.

Para lograr este objetivo de manera eficaz, las soluciones reales tienen que formar parte de un conjunto de estrategias de transición justa que nos acerquen a las economías regenerativas, basadas en el afecto, el afán de compartir, la solidaridad y la ayuda mutua.[24], [25] En todo el mundo hay miles de experimentos activos que ofrecen lecciones nuevas, desde iniciativas para construir una economía feminista y solidaria o bancos de tiempo y asistencia económica translocal entre comunidades, hasta federaciones de cooperativas dirigidas por trabajadores, como es el caso de Mondragón en el País Vasco de España.[26]

A menudo, los mejores lugares para encontrar análisis holísticos como estos son las intersecciones de las luchas más antiguas, entre algunas de las comunidades más pobres y más marginalizadas, donde las personas siguen luchando contra la pobreza racializada, las guerras de recursos, la migración forzada, además del azote de los huracanes, los incendios forestales y las enfermedades. En estas intersecciones es donde la experiencia vivida orienta la mayoría de las estrategias más sofisticadas para desmantelar las múltiples facetas del dominio colonial, donde las comunidades y los trabajadores elaboran y construyen sistemas nuevos diseñados para satisfacer sus necesidades.

Ejemplos:

Tierra y Libertad, una cooperativa de la tierra indígena en el noreste del Pacífico, encarna la visión de organizar una economía solidaria que sirva como base para lanzar otros proyectos cooperativos dirigidos por familias migrantes e indígenas que trabajen la tierra. Des esta manera, crea caminos de fortalecimiento en la lucha de los derechos de la tierra, la justicia migrante, la alimentación saludable, la reparación de ecosistemas y las cooperativas de trabajo, al tiempo que se rompen las cadenas entrelazadas de la explotación laboral, el imperialismo de fronteras, la supremacía blanca y el racismo ambiental.[27]

Uno de los complejos de jardines urbanos más grandes de Estados Unidos ha sido autogestionado por comunidades negras de clase obrera en las primeras líneas de inseguridad alimentaria, colapso económico y racismo ambiental. La Red de Seguridad Alimentaria de la Comunidad Negra de Detroit funciona como espacio donde múltiples colectivos y cooperativas comunitarias de alimentos y agricultura se reúnen para cultivar una visión transformadora, al tiempo que forman a las futuras generaciones para continuar organizándo. [28]

5. Las soluciones reales deben promover la democracia de manera profunda, directa y participativa, arraigada en la autodeterminación local.

Las soluciones reales deben determinarse de manera democrática y gobernarse de manera local, con la participación del liderazgo colectivo de las comunidades y los trabajadores que históricamente han sido más perjudicados y afectados por la economía extractivista.

Si bien las políticas neoliberales se basan en la premisa ideológica de que las corporaciones velan por los intereses de las personas y del medioambiente, en realidad las corporaciones son máquinas que siempre estarán guiadas por el afán de lucro. Cualquier solución real debe tender hacia el refrenamiento del poder y la influencia de las corporaciones, así como a la eliminación de su influencia en las políticas neoliberales que promueven las soluciones falsas; igualmente, debe priorizar la visión democrática local y las necesidades esenciales de todos los pueblos, y debe enfocarse en devolverles lo que les pertenece a quienes han sido más perjudicados históricamente. Con el tiempo, tenemos que construir modelos de gobierno más democráticos para reemplazar las concentraciones de riqueza e influencia corporativa actuales con herramientas que profundicen la democracia, como las políticas y los presupuestos participativos.[29]

Como las iniciativas de energía de propiedad comunitaria, cero desperdicio y agricultura comunitaria,[30], [31] hay muchos otros modelos de relocalización económica que se alinean con una noción de gobierno democrático más incluyente y profundo, y con la autodeterminación comunitaria.

Ejemplos:

El movimiento estudiantil Girasol en Taiwán llevó a cabo una marcha masiva en 2014 en la que ocuparon el parlamento nacional para impedir que el gobierno firmara un nuevo tratado de comercio con China. Con el objetivo de activar la democracia directa, los estudiantes desarrollaron una plataforma en línea donde se convocaba la opinión popular de las personas en las calles, a fin de construir un consenso masivo y popular para darle forma al acuerdo comercial y de servicios que se estaba discutiendo. Esta iniciativa de base sumamente exitosa produjo más deliberaciones que ayudaron a darle forma a la política de energía nuclear y reforma constitucional de Taiwán.[32]

En Estados Unidos, los grupos comunitarios de justicia ambiental se han estado organizado para obligar a sus gobiernos locales a alejarse de los monopolios de las grandes empresas de servicios y fomentar en cambio las instalaciones de energía renovable dirigidas de manera cooperativa y comunitaria, por ejemplo, en el parque solar Sunset en Brooklyn, Nueva York.[33]

Las mujeres han estado cultivando prácticas de justicia sanadora y transformadora en comunidades en primera línea desde hace muchas décadas, lejos de los paradigmas policiales, carcelarios y de otras instituciones violentas, en pos de un sistema basado en el cuidado, el compartir y la sanación.

6. Las soluciones reales deben centrarse en el liderazgo y las necesidades de quienes han sido más perjudicados, históricamente y en la actualidad

Las comunidades que siguen siendo las primeras y más perjudicadas por el cambio climático y los sistemas económicos que lo provocan son los dueños de una deuda que contrajeron aquellos que siguen siendo perjudicados por la riqueza creciente de estos mismos sistemas. El genocidio de los pueblos indígenas, el comercio transatlántico de esclavos, el femicidio de las líderes por parte de las religiones patriarcales y el robo a nivel global de tierra, trabajo y vidas por parte de los imperios coloniales, todo esto ha provocado las enormes disparidades de riqueza que existen en el mundo actualmente. Este daño histórico también ha servido directamente para crear los sistemas económicos que impulsan el cambio climático. El poder para afrontar el caos climático dependerá en gran medida de nuestra capacidad de reparar estos daños y redistribuir los recursos robados a las comunidades que están en la primera línea de esta crisis.

Por fortuna, estas comunidades suelen ser las que mejor equipadas están para ofrecer liderazgos hábiles, y han estado cultivando soluciones reales de las
siguientes maneras:

  • La inversión en organizaciones de base que se encuentran en la primera línea para fortalecer nuestro poder, mejorar las condiciones de nuestras comunidades e impedir que las corporaciones sigan alterando nuestro entorno;
  • La priorización de la acción localizada para fortalecer a las comunidades, crear las alternativas económicas y la infraestructura necesaria para soportar las tormentas;
  • La demostración de solidaridad con los movimientos de base en todo el mundo para vincular las luchas y compartir políticas, estrategias y recursos de manera translocal.[34]

Estas vías estratégicas nos permiten afrontar el desequilibrio entre las cargas y los beneficios paras las comunidades históricamente oprimidas en todo el mundo.

Ejemplos:

Una de las mejores vías para simultáneamente proteger la biodiversidad, descolonizar nuestras economías y mitigar el caos climático es hacer que los Estados que se han asentado de manera colonial devuelvan las tierras a las naciones indígenas y a las comunidades tribales de base, que son las que están mejor preparadas para reparar los ecosistemas naturales y restablecer el equilibrio elemental que dará sustento a nuestra descendencia en los años por venir.[35]

Una de las soluciones que surgieron al calor del Movimiento por las Vidas de las Personas Negras en su lucha contra la violencia policial y carcelaria en todo Estados Unidos fue la iniciativa #DefundThePolice para desfinanciar a la policía, que logró que los excesivos presupuestos de las fuerzas policíacas altamente militarizadas ahora estén bajo revisión en decenas de ciudades, para examinar posibilidades para liberar esos miles de millones de los fondos públicos y destinarlos en cambio a las necesidades de las comunidades, como el cuidado de la salud, la vivienda y una protección verdadera.[36] Orientadas por una visión de largo plazo que apunta a la abolición de la policía, algunas campañas locales han dado pasos importantes en la reasignación de fondos; tal es el caso de Austin, donde el dinero que se recortó del presupuesto de la policía será utilizado para convertir un hotel en viviendas para la población sin techo de la ciudad.[37]

#Homes4All es una estrategia clave para establecer muchas vías interseccionales a fin de deshacer la opresión sistémica y mitigar el cambio climático. Uno de los aspectos más evidentes es que los hogares con calefacción consumen una gran cantidad de energía debido a que dependen de calefacción electromecánica (calefacción activa).[38] Los ejemplos de métodos de calefacción y enfriamiento pasivos para hacer un uso inteligente del diseño y el material de una construcción sin utilizar combustibles fósiles son abundantes en muchas sociedades indígenas y otras sociedades integradas a su entorno,[39] como las casas hogan de la Nación Navajo (Dinetah) en el suroeste de Estados Unidos, así como culturas que datan de miles de años atrás[40] como la del valle del Indio.[41] Al igual que muchas comunidades indígenas, la reducción de sus tierras a manos de las industrias del carbón y el uranio, junto con otras industrias extractivas, ha dejado a la Nación Navajo ante una escasez de viviendas, agua y servicios de salud, y los ha expuesto de manera desproporcionada a problemas sanitarios de origen ambiental, como las enfermedades pulmonares, el asma, el cáncer y el COVID-19.[42]

Las sociedades son cada vez más conscientes de que afrontar la crisis de la falta de viviendas sirve en primer lugar como medida preventiva para otras crisis vinculadas con la pobreza, tales como la enfermedad mental, el hambre y la adicción. En Finlandia, el programa Viviendas Primero ha sido pionero en la reducción de falta de viviendas entre los países miembros de la Unión Europea al otorgar viviendas permanentes a quienes no tienen techo como primer paso para la intervenir en el problema.[43]

Por último, a fin de privilegiar el liderazgo y restablecer la salud de quienes históricamente han sido más perjudicados, necesitamos reconocer que la destrucción de los sistemas complejos y hermosos de la Madre Tierra está en relación directa con el femicidio, la misoginia y los sistemas patriarcales de opresión a los que las mujeres, las personas de dos espíritus, transgénero y no binarias siguen sometidas en todo el mundo. Si queremos forjar caminos efectivos para que las generaciones futuras sobrevivan a esta crisis ecológica mundial, tenemos que fomentar el liderazgo de las mujeres, las personas de dos espíritus, transgénero y no binarias en todos los espacios de nuestro movimiento.

Las mujeres han estado cultivando prácticas de justicia sanadora y transformadora en comunidades en primera línea desde hace muchas décadas, lejos de los paradigmas policiales, carcelarios y de otras instituciones violentas, en pos de un sistema basado en el cuidado, el compartir y la sanación. Los Nari Adalats (círculos de justicia de mujeres) de la India son excelentes ejemplos de cómo alejarse de las medidas carcelarias y represivas a la hora de afrontar la violencia de género,[44] mientras que la Escuela Internacional de Organización Feminista Berta Cáceres es un proyecto novedoso e inspirador para cultivar un nuevo tipo de liderazgo que guíe una transición justa, lejos de la destrucción de la vida, hacia una economía feminista y pluralista.[45]

Alliance for Food Sovereignty in Africa: afsafrica.org 

Global Tapestry of Alternatives: globaltapestryofalternatives.org 

La Via Campesina: viacampesina.org 

Trade Unions for Energy Democracy: unionsforenergydemocracy.org 

World March of Women: marchemondiale.org

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